Guerra Civil Española (1936-1939). En el frente, un grupo de soldados se limita a escribir cartas o a dormitar. Pero la tranquilidad se rompe cuando un altavoz de la Zona Nacional anuncia que, con motivo de la Virgen de Agosto, se va a celebrar en un pueblo cercano una corrida. Cinco combatientes de la Zona Republicana deciden robar la vaquilla para arruinarle la fiesta al enemigo y conseguir la comida que necesitan.
Ficha técnica
Guión: Rafael Azcona, Luis García Berlanga.
Música: Miguel Asins Arbó.
Fotografía: Carlos Suárez.
Reparto:
Alfredo Landa (brigada Castro).
Guillermo Montesinos (Mariano).
José Sacristán (teniente Broseta).
Santiago Ramos (Limeño).
Carles Velat (soldado republicano que fue seminarista).
A finales del Siglo XV, un viejo Maestro flamenco introduce en uno de sus cuadros, en forma de partida de ajedrez, la clave de un secreto que pudo cambiar la historia de Europa. Cinco siglos después, una joven restauradora de arte, un anticuario homosexual y un excéntrico jugador de ajedrez, unen sus fuerzas para tratar de resolver el enigma. La investigación les conducirá a través de una apasionante pesquisa en la que los movimientos del juego irán abriendo las puertas de un misterio, que acabará por envolver a todos sus protagonistas.
Guion Calder Willingham, Buck Henry (Novela: Charles Webb)
Música Dave Grusin, Simon and Garfunkel
Fotografía Robert Surtees
Reparto
Dustin Hoffman, Anne Bancroft, Katharine Ross, William Daniels, Murray Hamilton, Elizabeth Wilson, Buck Henry, Brian Avery, Walter Brooke, Norman Fell, Alice Ghostley, Marion Lorne, Eddra Gale, Richard Dreyfuss, Mike Farrell, Elaine May, Ben Murphy, Kevin Tighe
Productora Embassy Films / Lawrence Turman. Distribuida por United Artists
Género Drama. Romance
Grupos Adaptaciones de Charles Webb
Sinopsis
Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) vuelve a casa después de terminar sus estudios universitarios. Es un joven que alberga un gran rencor contra la hipocresía y la corrupción de la sociedad que lo rodea. La señora Robinson (Anne Bancroft), una amiga de la familia, se encapricha de él y lo hace su amante. Pero cuando Benjamin conoce a Elaine (Katharine Ross), la hija de la señora Robinson, todo se complica... (FILMAFFINITY)
Premios
1967: Oscar Mejor director. 7 nominaciones
1967: 5 Globos de Oro, incluyendo Mejor película - Comedia o Musical. 7 nom.
1967: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor director. 3 nominaciones
1967: Sindicato de Directores (DGA): Mejor director
1967: Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guión comedia
1968: Premios BAFTA: Mejor película, director, guión, montaje y promesa (Hoffman)
Música Alejandro Vivas Puig Fotografía Juan Carlos Gómez
Reparto
Marc Clotet, Melina Matthews, Alejo Sauras, Stefan Weinert, Mike Hoffmann, Andrés Gertrudix, Pau Durà, Lionel Auguste, Maarten Dannenberg, Christian Stamm, Juan Del Santo, Blanca Zurdo, Karlos Klaumannsmoller, Scott Alexander Young, Martin Angerbauer, Jaume Cervera
Productora Ishtar Films, Tornasol Films, Hernández y Fernández P.C
Género Drama | Años 30. II Guerra Mundial. Ajedrez. Nazismo. Drama carcelario. Familia
Sinopsis
En 1934 Diego Padilla gana el campeonato de España de ajedrez y conoce a una periodista francesa, Marianne Latour, de la cual se enamora. Pasados los años Marianne convence a Diego para que junto con la hija de ambos se vayan a vivir a Francia, donde poco tiempo después Diego será acusado de espía por los nazis y encerrado en una prisión de las SS. En la prisión, Diego intentará sobrevivir en un entorno hostil gracias a la afición al ajedrez del coronel Maier, el oficial al mando, un hombre hierático, hedonista e imprevisible. (FILMAFFINITY)
Título original: La source des femmes - The Source
Dirección: Radu Mihaileanu
Reparto:
· Hafsia Herzi
· Leïla Bekhti
· Zinedine Soualem
· Sabrina Ouazani
· Malek Akhmiss
· Saad Tsouli
Año: 2011
País: Bélgica, Francia, Italia
Productora: Elzévir Films / Europa Corp. / Indigo Film
Género: Comedia dramática
Sinópsis:
En un pequeño pueblo, en algún lugar entre el norte de África y Oriente Medio, la tradición exige que las mujeres busquen agua en la fuente que nace en lo alto de una montaña, bajo un sol ardiente. Leila, una joven casada, propone al resto de mujeres una huelga de sexo: no mantendrán relaciones sexuales hasta que los hombres colaboren en el traslado del agua hasta la aldea.
Cinema Paradiso es una historia de amor por el cine.
La película narra la historia de un niño de un pequeño pueblecito italiano en el que el único pasatiempo es disfrutar de las películas del Cine Paradiso.
Encantado por las oscilantes imágenes, Salvatore deseaba con todas sus fuerzas que el cine fuese en realidad magia.
Un día, Alfredo, el operador de cine, accede a enseñar al pequeño los misterios que se ocultan en una película.
¿POR QUÉ TODO EL MUNDO AMA ‘CINEMA PARADISO’?
Haga lo que hagas, ámalo. Las enseñanzas de Alfredo, la inocencia de Totó o el sentido homenaje a la magia del cine son algunos de los elementos que nos hacen seguir enamorados de esta película de Giuseppe Tornatore tres décadas después.
POR MIREIA MULLOR
26/06/2020
'Cinema Paradiso' se repondrá en 150 cines de todo el país a partir de este viernes 26 de junio, coincidiendo con la reapertura de la gran mayoría de las salas de todo nuestro país.
Hacía 30 años que Salvatore no volvía a Giancaldo. No quería, no podía. La localidad siciliana que le vio nacer, crecer y partir le asustaba demasiado. Muchos recuerdos, personas y sentimientos que enterró en algún lugar de su cabeza al aterrizar en Roma. Y lo hizo, no por egoísmo, sino porque un buen amigo se lo pidió. Porque Alfredo, antes de marchar, le advirtió que no volviese jamás a ese pequeño pueblo de expectativas limitadas y fantasmas en vida. Que viviese como él no había podido, como no se había atrevido. Que intentase rozar, pues no es posible más que eso, los sueños que vivían juntos en las películas del Cinema Paradiso.
Las casualidades de la vida quieren que aquí estemos, también 30 años después de su estreno, recordando Cinema Paradiso. Una película que fracasó en la taquilla italiana en aquel noviembre de 1988, pero que poco después fue lanzada al panteón de los clásicos mundiales gracias a su salto internacional (Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa, Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes y unos cuantos BAFTAs incluidos). El segundo largometraje de Giuseppe Tornatore siempre nos deja con una lágrima -bueno, muchas- al final de su historia de amistad paternofilial, amores amargos, despedidas y amor por el cine. Tiene magia, honestidad y unas actuaciones entrañables.
Volvemos a viajar a la época de las dobles sesiones y el celuloide inflamable. A una película henchida de nostalgia por aquellos tiempos en los que ir al cine provocaba más emociones que un viaje en una montaña rusa. Una época en la que el futuro parecía algo demasiado lejano como para pensar en él, y, al final, acabó llegando para arrasar con todo. Algunos la acusan de tramposa, y es que, siendo sinceros, no es difícil ver en ella una voluntad constante de guiñar el ojo a los cinéfilos y un calculado mecanismo para hacernos llorar irremediablemente en su tramo final.
Ante eso, eso sólo podemos contestar: que nos acerquen los kleenex, por favor.
¿Qué por qué todo el mundo ama esta película? Nos sobran razones.
POR LA RELACIÓN ENTRE ALFREDO Y TOTÒ
El jovencísimo Salvatore Cascio interpretó a Totò, diminutivo siciliano de su propio nombre real, un niño que vive por y para el cine. No es que haya mucho más que hacer en su pueblo, donde los hombres -incluido su padre- han partido hacia la guerra y la única alegría colectiva parece ser ir a gritarle un rato a la gran pantalla del Cinema Paradiso. Allí trabaja Alfredo (Philippe Noiret) como operador, proyectando las cintas a ese público entregado, deseoso de evasión. Él las mira desde la cabina, a través de un agujero, aprendiendo frases de Spencer Tracy o John Wayne que después irá soltando como pequeñas joyas de sabiduría.
Sin duda, Alfredo y Totò estaban destinados a encontrarse y quererse. Les une una amistad preciosa, basada en su amor por el cine, que se va convirtiendo en algo más profundo: acaba ocupando la figura paterna ausente para el niño, mientras éste ocupa, a su vez, el espacio del hijo que nunca tuvo. Una relación que encajaba en las dos direcciones, y que nos regaló una de las relaciones más sinceras, divertidas y emotivas del cine.
La metáfora más hermosa -y trágica- de su relación llega con la ceguera de Alfredo después del incendio en la sala de proyección. El celuloide era algo peligroso en aquel entonces, y, dice el veterano, "el progreso siempre llega tarde". Por este accidente, el niño convertido después en adolescente hormonado se convierte no sólo en su sustituto, sino también en sus ojos. Precisamente, y como apuntábamos antes, uno de los objetivos de Alfredo es que Salvatore viva lo que él no pudo. Que se convierta, aunque sea sólo en las películas, en sus ojos, refuerza de forma preciosa el éxito del personaje: no sólo conseguirá que el joven se vaya a triunfar en Roma, sino que, de algún modo, seguirá viviendo en su retina (y, claro, en su corazón).
PORQUE ES CINE QUE HABLA DE CINE
Ya lo apuntábamos: Cinema Paradiso habla de la magia del cine. Quizás no con la sutileza que mostró Víctor Erice en El espíritu de la colmena, con aquella escena de los niños asombrados ante el poder arrollador de la gran pantalla, pero sí con la emotividad que merece un medio capaz de hacernos reír y llorar en un espacio de 10 minutos. La intimidad de la sala oscura, la música envolvente y la rápida emoción que sube presta por nuestras piernas al escuchar esa declaración de amor, al presenciar una muerte indeseada o la última despedida de dos personajes con los que hemos compartido dos horas de nuestra vida. Dos horas. ¿Y habrá quien no lo llame magia?
En el filme de Tornatore vemos algo ya extinto en nuestra actualidad. Vemos a una masa de gente agolpándose en las puertas del cine para coger su sitio en la sesión doble del viernes, escuchamos sus carcajadas ante las tonterías de Charlie Chaplin y vemos sus caras de incredulidad cuando los actores tocan carne con carne. Ya no se asustan al ver un tren llegando a la estación, pero siguen disfrutando del cine de una forma genuina, orgánica e incluso ingenua. Es un éxtasis colectivo que pasa la risa al llanto, de ahí a la excitación sexual o el enfado cuando se dan cuenta de que el cura del pueblo ha cortado de nuevo la escena del beso. Vivir así el cine en una sala es algo que sólo puede verse hoy en lugares contados.
También hay un homenaje en la película a la forma en que el cine ha ido evolucionando, y no sólo en cuanto a público e influencia. Habla de cómo se proyecta el cine a través del aprendizaje de la pareja protagonista. Alfredo cuenta cómo, al principio, tenía que darle a una manivela para reproducir la película. Ahora es más fácil. Vemos los entresijos de la tarea del operador, un trabajo solitario en las bambalinas del cine, donde para no sentirse tan sólo se rodea de pósters de Casablanca, Buster Keaton o Greta Garbo.
POR SU INOLVIDABLE MÚSICA
No hay duda de que Cinema Paradiso no sería tan emotiva y auténtica sin su música, a cargo del maestro Ennio Morricone. Si esta es una película que habla de las propias películas, su banda sonora debía evocar esa nostalgia. Y vaya si lo hace. Es una celebración sin palabras de lo que era el cine, una cápsula del tiempo en la que se guardan los recuerdos que ya creíamos olvidados y una canción triste para la tragedia de la posguerra, en la que el cine permitía a los italianos soñar un poco despiertos. Escapar de los problemas sociales. Vivir en otros mundos. Y así es esta herencia de Morricone.
El filme de Tornatore es, en parte, una historia de familia, y también lo es su banda sonora. Morricone contó con su hijo, Andrea Morricone, para componer el tema romántico de la historia. Y es precioso cómo encaja su estilo al de su padre, como conviven en las mismas emociones, las mismas notas musicales, el mismo espíritu. Esta colaboración padre e hijo es casi tan mágica como la de Alfredo y Totò al frente del proyector.
El resultado fue claro: la BSO ganó el BAFTA y el premio David Donatello, confirmando el inmenso peso que tiene en la película. Además, se ha convertido en una de las partituras más reconocibles del cine italiano, así como elección ideal para cualquier vídeo que pretenda rendir homenaje al cine, como hacen los besos censurados en la última escena del filme. La música es poderosa. Tanto o más que el cine. Mientras escribo estas líneas la escucho, y las lágrimas se me siguen escapando sin quererlo. Maldito seas, Morricone.
PORQUE CREE FIRMEMENTE EN LOS SUEÑOS
En el transcurso de la película, diversos profesores, curas y padres aseguran en más de una ocasión a los niños de su entorno que deben estudiar. Que deben trabajar. Que deben bajar de las nubes y aceptar la vida que su situación les impone desde que nacen. Que hagan, en definitiva, lo que se espera de ellos sin rechistar. Pero Cinema Paradiso se propone demostrar con la historia de Totò que todo eso no tiene que valer para todos, que no hay que conformarse y, sobre todo, que el cine es también una escuela inmejorable. Casi mucho mejor que la que había en aquel entonces.
Sí, esta película va sobre soñar muy fuerte. Así lo afirmó el actor que interpretó a la versión infantil del protagonista, Salvatore Cascio, en una entrevista con The Guardian hace unos años:
"Va sobre el poder de los sueños. En el filme, vemos gente que va al cine para soñar: viendo grandes películas olvidan todos sus problemas. Convirtiéndose en un gran director, Totò consigue su sueño personal también. En el mundo de hoy, con esta crisis que estamos experimentando tanto en lo político como en lo social, la película nos recuerda que todos podemos, y debemos, seguir soñando".
Así, Cascio contradice al antiguo dueño del Paradiso, que al final de la película le dice a Salvatore que "hoy, el cine es tan sólo un sueño". Que la crisis, la televisión y las cintas de vídeo nos han hecho perder interés en él. Que ahora sólo es una ilusión, relegada a la sombra de nuestro ocio particular. Lo dijo hace 30 años, y no sabía cuánta razón llegaría a tener. Y, aun así, también se equivocaba: el cine no ha muerto. Con suerte, no lo hará nunca.
¿Y la pregunta del título? Fácil: todo el mundo ama Cinema Paradiso porque Cinema Paradiso ama el cine. Y, bueno, porque da consejos cojonudos:
Sinópsis: Rosa es una prostituta que heredó el oficio de Antonia, su madre, quien ahora se cree Sara Montiel y convierte su vida cotidiana en un infierno. Rosa no sabe ser feliz. O no puede. Pero la llegada inesperada de un nuevo integrante a su particular (y absurda) familia le dará una oportunidad única para lograrlo.